Preguntas criticas:
EL VENDEDOR QUE QUISO SER DIOS
Era joven, decían que apuesto, con mucha facilidad
de palabra, gesto simpático, impresionante facilidad para caer bien a la
gente... Era Pablo.
Las cosas le iban muy bien desde el principio,
hacía un año que había entrado a trabajar en la Empresa, y consiguió que sus
clientes tuvieran una relación inicial buena con el... Incluso la cifra de
ventas que conseguía era notoria y por encima de sus compañeros. A veces sonreía
cuando notaba un cierto aire de envidia en alguno de ellos e interiorizaba el
pensamiento de que lo que sucedía era que él era superior a sus compañeros...,
pero... ¡Qué le iba a hacer él...!
Le sorprendió que un día Luis, un vendedor
compañero suyo, le comentara que no entendía como podía vender tanto si
realmente no dominaba totalmente el producto... Pablo sonrió y le contestó que
lo importante no es el producto, es el caer bien, el ser simpático y sobre todo
decirle al cliente lo que el cliente quiere oír...
No pudo comprender a Luis, cuando le dijo que él no
pensaba así, que creía que al cliente había que darle una información completa
de las posibilidades del producto, y cuando este no era válido para un objetivo
concreto, era mejor perder la venta antes que el cliente se sintiera
engañado...
Pablo con un gesto y una actitud de suficiencia,
hizo un gesto como si le cansara explicarle a Luis lo que pensaba, pero por
dentro reflexionaba...”Soy muy convincente, si quiero puedo hacer que un
cliente compre un producto aunque no le valga demasiado, y si después me
plantea problemas yo sabré como darle la vuelta...”, “la verdad es que soy muy
bueno...”
La
verdad es que no se cuidaba mucho de conocer todas las posibilidades de sus
productos, y tampoco escuchaba demasiado a sus clientes, por lo que a veces se
enfadaba interiormente con alguno de ellos pensando que no se explicaban bien...
Con todo, su ego y su vanidad estaban colmadas,
hasta que un día...
“Oiga el abrillantador que me vendió Pablo, se lo
devuelvo... ¡me ha oxidado la máquina, y eso que el me aseguró que a pesar de
ser un abrillantador de madera, para el metal todavía resultaba mejor...” y
otra cosa, estamos planteándonos pedirles daños y perjuicios...”
Llamadas como esta se repitieron hasta la saciedad.
La Empresa tuvo que hacer frente a múltiples reclamaciones y Pablo, ¡Pobre
Pablo! Fue despedido.
Se había subido al Cielo, pero para instalarse como
dueño, cuando tenía que haber subido al Cielo para pedir ayudas... Ayuda para
ser más humilde. Ayuda para ser más honrado. Ayuda para ser más trabajador. En
definitiva ayuda para ser vendedor profesional.
El Cielo de la Venta existe, está en el trabajo,
está en la honradez, está en la satisfacción de saber que estamos beneficiando
al cliente, sólo así seremos Dios, pero con minúscula, lo otro está por encima
y en otro nivel.
1 ¿Crees que Pablo hizo lo correcto al no
darle información completa del producto a los clientes?
Yo considero que Pablo
no hizo lo correcto al darle solo información a medias sobre el producto que
vendía, porque no fue ético engañar a los demás para obtener beneficios económicos.
2-¿Consideras que la empresa hizo lo
correcto en despedir a Pablo?
Me parece que la empresa
hizo lo correcto en despedirlo porque Pablo además de perder credibilidad ante
los clientes, perjudico la imagen de la empresa a quien el representaba.
3. ¿Consideras que tu tienes tienes las
habilidades y valores para ser un buen vendedor?
Yo creo que si cumplo con las habilidades para ser un
buen vendedor, porque aparte de ser una persona desenvuelta y persuasiva, soy
honesta y no engañaría a los demás para obtener beneficios económicos
FUENTE:
http://www.consultorescomerciales.com/articulos_opinion/el_dios_de_la_venta/
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