lunes, 28 de septiembre de 2015

Preguntas criticas:

                                               EL VENDEDOR QUE QUISO SER DIOS

Era joven, decían que apuesto, con mucha facilidad de palabra, gesto simpático, impresionante facilidad para caer bien a la gente... Era Pablo.
Las cosas le iban muy bien desde el principio, hacía un año que había entrado a trabajar en la Empresa, y consiguió que sus clientes tuvieran una relación inicial buena con el... Incluso la cifra de ventas que conseguía era notoria y por encima de sus compañeros. A veces sonreía cuando notaba un cierto aire de envidia en alguno de ellos e interiorizaba el pensamiento de que lo que sucedía era que él era superior a sus compañeros..., pero... ¡Qué le iba a hacer él...!
Le sorprendió que un día Luis, un vendedor compañero suyo, le comentara que no entendía como podía vender tanto si realmente no dominaba totalmente el producto... Pablo sonrió y le contestó que lo importante no es el producto, es el caer bien, el ser simpático y sobre todo decirle al cliente lo que el cliente quiere oír...
No pudo comprender a Luis, cuando le dijo que él no pensaba así, que creía que al cliente había que darle una información completa de las posibilidades del producto, y cuando este no era válido para un objetivo concreto, era mejor perder la venta antes que el cliente se sintiera engañado...
Pablo con un gesto y una actitud de suficiencia, hizo un gesto como si le cansara explicarle a Luis lo que pensaba, pero por dentro reflexionaba...”Soy muy convincente, si quiero puedo hacer que un cliente compre un producto aunque no le valga demasiado, y si después me plantea problemas yo sabré como darle la vuelta...”, “la verdad es que soy muy bueno...”

La verdad es que no se cuidaba mucho de conocer todas las posibilidades de sus productos, y tampoco escuchaba demasiado a sus clientes, por lo que a veces se enfadaba interiormente con alguno de ellos pensando que no se explicaban bien...
Con todo, su ego y su vanidad estaban colmadas, hasta que un día...
“Oiga el abrillantador que me vendió Pablo, se lo devuelvo... ¡me ha oxidado la máquina, y eso que el me aseguró que a pesar de ser un abrillantador de madera, para el metal todavía resultaba mejor...” y otra cosa, estamos planteándonos pedirles daños y perjuicios...”
Llamadas como esta se repitieron hasta la saciedad. La Empresa tuvo que hacer frente a múltiples reclamaciones y Pablo, ¡Pobre Pablo! Fue despedido.
Se había subido al Cielo, pero para instalarse como dueño, cuando tenía que haber subido al Cielo para pedir ayudas... Ayuda para ser más humilde. Ayuda para ser más honrado. Ayuda para ser más trabajador. En definitiva ayuda para ser vendedor profesional.
El Cielo de la Venta existe, está en el trabajo, está en la honradez, está en la satisfacción de saber que estamos beneficiando al cliente, sólo así seremos Dios, pero con minúscula, lo otro está por encima y en otro nivel.

1 ¿Crees que Pablo hizo lo correcto al no darle información completa del producto a los clientes?
Yo considero que Pablo no hizo lo correcto al darle solo información a medias sobre el producto que vendía, porque no fue ético engañar a los demás para obtener  beneficios económicos.

2-¿Consideras que la empresa hizo lo correcto en despedir a Pablo?
Me parece que la empresa hizo lo correcto en despedirlo porque Pablo además de perder credibilidad ante los clientes, perjudico la imagen de la empresa a quien el representaba.


3. ¿Consideras que tu tienes tienes las habilidades y valores para ser un buen vendedor?
Yo creo que si cumplo con las habilidades para ser un buen vendedor, porque aparte de ser una persona desenvuelta y persuasiva, soy honesta y no engañaría a los demás para obtener beneficios económicos

FUENTE:

http://www.consultorescomerciales.com/articulos_opinion/el_dios_de_la_venta/

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